viernes, 1 de marzo de 2013

Katéjon = quien retiene al anticristo

San Pablo escribió muy pronto sus dos cartas a los cristianos de Tesalónica (Θεσσαλονίκηen la región de Tracia, Macedonia, Grecia). Las dos epístolas tienen un tema central: la Parusía, es decir, el Retorno de Cristo al final de los tiempos.  


En la Segunda Carta a los Tesalonicenses (escrita hacia el año 57 d. C.), San Pablo menciona un "obstáculo" que tendrá que ser removido para que pueda hacer su aparición el anticristo, es decir, el hombre sin ley, el impío que, en los últimos tiempos, engañará a muchos y sembrará una gran confusión en el mundo.

El texto es el siguiente: 
“…Que nadie os engañe de ninguna manera; porque antes [del Retorno de Cristo] tiene que darse la apostasía y manifestarse el impío, el hijo de la perdición, el adversario que se levanta y se opone contra todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta el extremo de sentarse él mismo en el templo de Dios, haciéndose adorar como Dios. ¿No os acordáis que ya os dije esto cuando estuve entre vosotros? Vosotros sabéis qué es lo que ahora le retiene, para que se manifieste en su momento oportuno. Porque el misterio de la impiedad ya está actuando. Tan solo con quitar de en medio a aquel que lo retiene ["katéjon"], entonces se manifestará el impío, a quien el Señor destruirá con el soplo de su boca y aniquilará con la Manifestación de su Venida” (2 Tes 2, 3-8).
Muchos estudiosos de la Escatología, rama de la Teología que trata sobre las postrimerías o novisimos, es decir, los acontecimientos que tendrán lugar al final de los tiempos, sostienen que ese KATÉJON es el último de los Romanos Pontífices. Cuando sea removido de la Sede de Pedro, entonces será el tiempo de la manifestación del anticristo. 

Entonces, será también el momento en que habrá un antipapa, falso papa o falso profeta, que llegará a dirigir la Iglesia desde Roma. Será "una prueba máxima para la Iglesia Católica y Occidente en la que se dará una grave oposición de cardenales contra cardenales, obispos contra obispos, laicos contra laicos, fruto de un cisma en el que un Papa legítimo tendrá que huir y refugiarse, mientras que un antipapa se encargará de liderar la “nueva iglesia” y difundir la apostasía desde la misma sede de Roma" (cfr. artículo de Alberto Villasana). 

En Roma se establecería la "abominación de la desolación" (cfr. Dan 9, 27 y 12, 11; Mt 24, 15; Mc, 13, 14). "El círculo de eclesiásticos masones promoverá en la sede de Pedro a un Papa que aceptará el matrimonio de los sacerdotes, la anticoncepción, las uniones homosexuales, el sacerdocio de la mujer, la autoridad colegiada de los obispos, la espiritualidad New Age, etc., etc… La mayoría de los católicos se alegrará de que finalmente haya llegado un Papa que entiende la modernidad y es capaz de adaptar la Iglesia al mundo. Por el contrario, los fieles que mantengan la Tradición predicada por Juan Pablo II y Benedicto XVI serán ridiculizados y perseguidos" (ibidem).

Luis Eduardo López Padilla sostiene que "la manifestación del Anticristo sólo tendrá lugar cuando termine la legítima soberanía de los sucesores de Pedro de la Iglesia Católica con sede en Roma. Esto ocurrirá cuando hayan sido electos, en medio del gran cisma, el Papa verdadero y el impostor de forma simultánea y cuyos pontificados se desarrollen de manera paralela y desde la misma ciudad de Roma, hasta que venga el tiempo en el que se vean obligados a dejar Roma por la revolución que vendrá, según se anuncia en el Secreto de Fátima (...). Una vez que sea asesinado el Papa legítimo, entonces estarán dadas las condiciones para que pueda aparecer públicamente el último y personal Anticristo, habiendo alcanzado la apostasía su clímax máximo" (El Final de los Tiempos, pp, 271-272). Este es un posible escenario (ver también su último artículo: Análisis Profético). 

El otro escenario, sostenido por los mensajes que recibe María de la Divina Misericordia (The Warning, El Aviso de Dios) es que, efectivamente, pronto habrá dos Papas en Roma, pero uno de ellos será el Papa emérito, que ha sido removido como obstáculo (katéjon), y otro, el Papa reinante, que será un antipapa o falso profeta, y estará aliado con el anticristo. 

¿Habremos llegado ya al tiempo profetizado en tantas apariciones marianas y en mensajes recibidos por tantos hombres y mujeres de Dios, muchos de ellos canonizados o beatificados? ¿Habrá que esperar un poco más? ¿Será ya el momento de estar vigilantes, con las lámparas encendidas, esperando la vuelta del Señor

Cada uno habrá de discernir los signos de los tiempos, meditar la Palabra de Dios y hacer oración, pidiendo al Espíritu Santo que, en estos momentos, no deje de iluminar nuestro entendimiento y fortalecer nuestro corazón, para caminar siempre en la fe de Jesucristo, que es el Camino, la Verdad y la Vida.

¡Qué Nuestra Señora, Madre de la Iglesia, nos proteja en los tiempos que se avecinan, nos cubra con su manto y nos defienda de los ataques del Maligno! ¡Sancta María, Mater Ecclesia, ora pro nobis!

Se pueden leer los siguientes artículos recientes:

- Benedicte PP. XVI, quo vadis?, de César Uribarri
- El Tercer Secreto de Fátima hoy, de José María Zavala


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Últimas palabras de Benedicto XVI desde Castel Gandolfo 
"Gracias, queridos amigos, estoy feliz de estar con vosotros, rodeado de la belleza de la Creación y vuestra simpatía que me hace mucho bien. Muchas gracias por vuestra amistad, vuestro amor. Vosotros sabéis que este día es diferente de los anteriores: seré Sumo Pontífice de la Iglesia Católica hasta las ocho de la noche, y luego ya no más. Soy simplemente un peregrino que inicia su última etapa de peregrinación en esta tierra, pero todavía con mi corazón, mi amor, mi oración, mi reflexión, con todas mis fuerzas trabajaré para el bien común y el bien de la Iglesia y de la humanidad. Y me siento muy apoyado por vuestra simpatía. ¡Adelante, con el Señor, por el bien de la Iglesia y del mundo! ¡Gracias!".

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